Más vale prevenir que lamentar

POR: BARTOLOMÉ FUENTES

Quien no ha escuchado la célebre frase que reza ¨te lo dije¨, o el refrán ¨más vale prevenir que lamentar¨, palabras del argot popular que han permanecido en la vida cotidiana y que deberían tener aplicación en el tema de prevención de los delitos, que de ser aplicados, veríamos menos criminalidad nacional.

La prevención de manera general es adelantarse a una situación que va actualizarse o se va materializar, evitando que suceda.

En cuanto a prevención del delito se refiere, el estado mexicano poco ha hecho, por no decir que nada, toda vez que como es costumbre y como la historia lo demuestra, vivimos en un estado represor y persecutor de delincuentes, y no en un estado que privilegie la prevención, como herramienta eficaz contra la delincuencia.

Para lograr una prevención es menester que haya SEGURIDAD, una palabra que suena sencilla hueca, pero cuyo contenido es trascendental cuando le agregamos el binomio PUBLICA, sumados ambos vocablos nos da como resultado una de las tareas más difíciles a cargo del estado; SEGURIDAD PUBLICA que no es más que el establecimiento que el estado hace de mínimas condiciones mediante la cuales se controlan los riesgos y condiciones que pudieran producir un daño físico, psicológico y material, garantizando con esto la salud y bienestar de los gobernados.
Como se previene el delito?

Las conductas delictivas se previenen implementando políticas públicas en las materias de educación, seguridad, bienestar social, empleo, valores cívicos entre muchos más, que en su conjunto formarían una estrategia integral que abonaría en mucho a la prevención de hechos típicos que lesionan intereses o derechos de particulares o inclusiva intereses públicos.

La prevención no se logra mediante la tipificación de nuevos delitos y el endurecimiento de las penas, está demostrado científicamente que el aumento de penas aumenta la criminalidad y la sagacidad del delincuente por evitar ser encuadrado en un tipo penal que le represente mayor castigo.

Así las cosas la prevención va de la mano de la seguridad pública, toda vez que la primera es resultado de la segunda; si no hay condiciones que permitan la convivencia social, existirá siempre el riesgo de que los conflictos sociales, las relaciones humanas y las relaciones gobierno-gobernado, originen la comisión de un delito, siendo el estado quien falla en materia de prevención de conductas delictivas y en materia de seguridad pública.