Avances en el Derecho Indígena

Por Bartolomé Fuentes

No es nueva la discriminación que viven nuestras comunidades indígenas, esta se gesta desde época de la colonización con la llegada de los españoles a la tierra prometida y el sometimiento de los indígenas al estado español, quien se dio el lujo de gobernar nuestro territorio a larga distancia, tomando como estandandarte la religión y el temor a dios, medios a través de los cuales mantuvo a raya a los entonces llamados indios.

Vivimos en un país donde a largo de historia han prevalecido los intereses políticos, económicos sobre los derechos de la humanidad, estado en el que se vulneran y transgreden los derechos fundamentales de los gobernados y más aún los derechos de los indígenas que son un grupo vulnerable frente al poder económico y al sistema político.

En nuestro país se han hecho pequeños esfuerzos generados en su mayoría por presiones internacionales de organizaciones como la OIT Organización Internacional del Trabajo, que el año 1989 suscribe el convenio No. 169 sobre los pueblo indígenas y tribales, convenio mediante el cual se obliga a los estados al respeto de los derechos de los pueblos originarios mediante las siguientes acciones y omisiones;

? Proteger los derechos y garantizar el respeto a su integridad, crear condiciones de igualdad para estas comunidades.
? Garantizar la igualdad de derechos y oportunidades de estos con el resto de los miembros de la población.
? Ayudar a los pueblos originarios a erradicar las diferencias socioeconómicas que pudieran existir frente al reto de la comunidad nacional.
? A gozar de los derechos humanos y libertades fundamentales sin obstáculos ni discriminación.
?

No deberá emplearse ninguna forma de fuerza o de coerción que viole los derechos humanos y libertades fundamentales de los pueblos interesados.

Con este convenio la comunidad internacional atiende el llamado de los pueblos indígenas, haciendo hincapié en todo momento al respeto de su autonomía a fin de que en cualquier conflicto o acto institucional sean tomados en cuenta, antes de la aplicación de la norma, sus costumbres y especificidades culturales, lo que se traduce en un reconocimiento internacional del modos vivendi indígena; otro gran avance que se logra es la limitación internacional que se hace a la actividad discrecional de las autoridades del estado a fin de que no ejecute actos que impliquen discriminación alguna y que por el contrario fomenten la igualdad con el resto de la comunidad nacional, lo que da como resultado un estado de igualdad de derechos y obligaciones.

El estado mexicano acepta esta posición internacional y se adhiere al convenio 169 de la OIT en el año 1992, acto que representa un gran logro para la comunidad indígena nacional, y un gran reto para el estado, que no alcanzo dimensionar los desafíos que implican la firma de un instrumento de esta envergadura, ya que la adherencia del estado mexicano implicaba una reforma constitucional que se armonizara con el convenio, hecho que no sucedió así.

No es si no hasta el año 2001 cuando se reforma el marco constitucional federal y se eleva a rango constitucional la diversidad cultural que prolifera en nuestro país al establecerse en el artículo 2 de la Constitución Política De los Estados Unidos Mexicanos que la nación mexicana tiene una composición pluricultural, basada en sus pueblos indígenas originarios que datan desde la colonización, con esto el legislador saca del anonimato y del olvido a los pueblos originarios al darles vida jurídica; esta reforma es la más importante en materia de derecho indígena ya que se les da un trato especial e integral ya que se regula tanto su organización institucional (apartado A), así como los derechos fundamentales que le asisten por su condición (apartado B); este acto representa un compromiso del estado mexicano para seguir trabajando en este tema, a fin de que la letra se vuelva practica y que esta práctica derive en la justicia que siempre han anhelado los pueblos originarios.