El "chisme" como signo de cohesión cultural

Por: Fabian Doñu Castro

El cuestionamiento del cual habremos a partir es el siguiente: ¿Cuál es el estado actual de la cultura y particularmente de las culturas locales?

Multiplicidad de obras convergen en el diagnóstico de que la cultura, como una entidad aislada, cohesionada y coherente está desgastándose a una velocidad alarmante, está perdiendo la capacidad de que sus individuos conformantes reproduzcan dos de sus elementos vitales, a saber: los valores y las prácticas que la dotan tanto de estabilidad como de identidad.

El olvido del dialecto, los ritos y la historia propia, son prueba de que tal desgaste es existente y avanza a pasos agigantados las nuevas generaciones. Los valores, que si bien no han desaparecido, si han perdido su efectividad para orientar las acciones de los actores, que sumadas, anteriormente conformaban un ambiente "cálido" característico de la comunidad.

Pero esto que exponemos someramente en realidad son solo síntomas, manifestaciones externas de la existencia de un problema, son los efectos a los cuales debemos buscar una causa que los explique. Este breve artículo retoma tal tarea.

En el pasado las fronteras físicas separaron, hasta cierto grado, la cultura de distintas poblaciones, pero ahora dichas fronteras son insostenibles en el mundo real. La distancia que anteriormente las separaba, ahora está determinada por: la velocidad en que puede ser superada dicha distancia. Esto quiere decir que las fronteras estatales o barreras culturales, existen solo si aún no hay la suficiente velocidad para "sanjearlas", esta idea es expuesta por el sociólogo polaco Zigmundt Bauman en su obra La cultura como praxis.

Pero no es solo la velocidad lo que elimina las fronteras entre culturas y modifica a estas en su interior, continúa diciendo Bauman, sino lo que trasporta dicha velocidad, a saber: la información. Ejemplo de ello es que en la actualidad podemos saber en tiempo real, que equipo de otro continente gano la "copa del rey", cuando se presenta en México tal o cual banda juvenil, que tipo de música esta de "moda" en las diversas plataformas informáticas.

Exacto, todo parece apuntar a que, es la aparición de la red informática mundial world wide web (WWW), la que vino a derrumbar la noción de distancia, de pureza y cohesión de las comunidades culturales, ya que con ella adoptamos otros estereotipos, gustos y prácticas, reemplazando las propias, paulatinamente.

Esta perspectiva es compartida por el sociólogo de origen inglés, Anthony Giddens quien también adjudica la desaparición de la idea de comunidad local autónoma, como una consecuencia de la globalización, donde las distancias ya no resguardan lo exótico, lo extraño y por lo tanto lo particular de una cultura.

Las comunidades sobrevivían gracias al vacío existente entre la comunicación intracomunitaria, es decir la que se da dentro de la comunidad y comunicación la intercomunitaria, que se realiza entre comunidades distintas. Anteriormente la comunicación al interior de la comunidad, una comunicación que podríamos llamar "natural", era tan instantánea como saludar al vecino por la mañana. Poseía esa ventaja frente al tipo de comunicación que se daba entre una comunidad y otra, donde la lejanía sé imponía como obstáculo para lograr la misma rapidez comunicativa. Pero ahora, con la red informática, ambas son instantáneas, ambas se pueden dar a la misma velocidad.

Una vez expuesto esto podemos predecir en que plano habremos de hacer nuestra propuesta polémica: la comunicación en su dimensión interior, es decir la que se da dentro de la comunidad cultural.
Esta nueva comunicación informática que mencionábamos, presenta un error lógico, un error de fábrica, y este es que: la información generada en los sitios más diversos, independientes unos de otros, "no posee una naturaleza coherente y secuencial, es comunicación barata, que no fomenta la retención", vuelve a afirmar Bauman (2002).

Sus múltiples direcciones y dimensiones ahogan nuestra memoria, es información que no sirve para ser aprendida, sino más bien para limpiar y olvidar. Ejemplo de esto lo encontramos en los encabezados de diversos "artículos" que pretenden ofrecer al lector información interesante pero que en realidad es irrelevante para su vida, es información pensada para desecharse: "diez cosas que deberías saber sobre", "cinco lugares a los que deberías" "doce personajes históricos que". Su contenido es inconexo y poco revisado, su prosa es mistificadora, busca dar la impresión de profundidad mediante palabras rebuscada, que más bien tiene como fin último, entretener la curiosidad, desgastar la comprensión y el tiempo.

Debemos aprovechar esta problemática de este nuevo tipo de comunicación, que lamentablemente ha roto las fronteras de nuestra cultura, para reforzar la comunicación al interior de nuestra comunidad.

Es tarea nuestra recordar que la comunicación como: el intercambio de información o de mensajes, que se daba de manera natural al interior de la comunidad, mediante la interacción de unos individuos con otros, ha contribuido a un proceso de memorización colectiva, que finalmente se traduce en cohesión social.

El "chisme" considerando lo anteriormente expuesto, entonces puede ser entendido, , como una de las formas que adopta la comunicación al interior de la comunidad. En esencia: la necesidad de saber del otro, ya sea para bien o para mal, para argumentar elogios a sus características o para criticar sus hechos y defectos. El chisme nos habla tanto de una supervisión patrullera de la moral, es decir una vigilancia de los valores internos de determinada forma cultural. Como de la cercanía y la cohesión de un pueblo, refleja una forma cultural clausurada en sí misma, que impide que la información exterior modifique los temas de interés de los individuos y que estos se enfoquen en los de sus contemporáneos.

El "chisme" es un recordatorio y a la vez una revisión mutua que los individuos se realizan para lograr el cumplimiento de las normas morales y los valores que dicha comunidad estima como vitales. Por ello hagamos un "chisme" responsable, una comunicación que resalte virtudes y fomente las prácticas propias. Una comunicación que nos dote de identidad y reproduzca las pautas que han marcado nuestras tradiciones.