Hamburguesas y Balas

Al hablar de hamburguesas y balas estoy describiendo a la cultura estadounidense que se ha caracterizado por ser uno de los países de mayor consumo y producción de comida rápida, además de ser conocido por el armamentismo desmedido que impera este país debido a la facilidad con la cual se puede adquirir una arma de fuego gracias a que su constitución les permite obtener de forma legal una arma para defensa personal.

Sin embargo me quiero referir al Bullets and Burgers que es un local de comida rápida en donde además de poder degustar una deliciosa hamburguesa podrás contemplar la belleza de los paisajes del desierto de Arizona para finalmente vivir una experiencia de tiro al blanco en una atmosfera que te traslada a un bunker estilo militar donde puedes practicar tiro con diferentes tipos de armas desde un revolver o escopeta, hasta fusiles de alto calibre, ametralladoras uzi, AK47 y hasta lanza granadas.

Desafortunadamente el pasado lunes lo que parecía ser un día cotidiano en este negocio se convirtió en una pesadilla después de que una pequeña de 9 años disparo accidentalmente a su instructor cuando practicaba tiro con una sub-ametralladora uzi; Charles Vacca de 39 años perdió la vida a causa de un disparo que recibió en la cabeza cuando la infante perdió el control del arma.

Y usted se preguntara que hacia una niña de 9 años manipulando un arma potente, desarrollada para uso exclusivo del ejército que puede disparar hasta 10 balas por segundo, es que en Estados Unidos solo hace falta tener 8 años cumplidos y ser supervisado por tus padres para poder acceder a una arma en cualquier campo de tiro estadounidense, que contradicción que en un país en donde tienes que contar con 16 años para conducir legalmente un auto y 21 para poder fumar y beber, sin embargo solo necesitas 8 años para poder disparar un arma de alto poder.

Esta tragedia reavivo la polémica sobre el control de armas y la venta desmedida que existe en el país vecino del norte, en donde se estima que cada año cerca de 30 mil personas pierden la vida debido a accidentes ocasionados o relacionados con armas de fuego las cuales gracias a la segunda enmienda constitucional permite a cada ciudadano norteamericano tener una arma con un sencillo trámite en el que no tener antecedentes penales es la única condición exigida por las autoridades para ejercer este derecho.


De acuerdo con el Brady Campaign (organización que previene la violencia armada), se calcula que un 39 por ciento de los hogares estadounidenses cuenta con un arma de fuego y se registran ventas de entre 3 a 4 millones de armas al año, por desgracia esta situación descontrolada nos afecta directamente a los mexicanos pues nuestro vecino del norte se ha convertido en un bazar para los grupos de la delincuencia organizada que operan en nuestro país, quienes obtienen cerca del 90% de su armamento y municiones en Estados Unidos y es que de los cerca de 100 mil establecimientos con licencia para la venta de armas estadounidense 2.000 están cerca de la frontera con México.



El gran armamentismo que prolifera en territorio norteamericano ha impactado a nuestro país debido al tráfico de armas provenientes de Estados Unidos y el aumento de la violencia, así mismo nuestras autoridades se ven rebasadas pues en el mercado gringo es fácil adquirir armas de grueso calibre y de uso exclusivo del ejército, las cuales son comerciadas o intercambiadas por drogas convirtiéndose en un jugoso negocio que genera más de 8 mil millones de dólares anuales.


Y es que aunque el Presidente Obama ha tratado de legislar una ley para el control de armas ha fracasado rotundamente en el Congreso estadounidense, quizás por la cultura bélica de este país quienes a pesar de ser testigos de diversas masacres ocurridas en cines, en escuelas, en centros comerciales, se niegan a regular la venta de armas.

Y mientras los congresistas se siguen poniendo de acuerdo los jóvenes norteamericanos seguirán siendo expuestos a las armas, además de crecer con caricaturas, películas, videojuegos, talk shows y música que promueven la violencia, jugando a matar en las calles, disparándole a su instructor por accidente, o al profesor que le saco del salón, o al compañero que se burló, o a la novia que lo engaña, y para desfortuna de la sociedad mexicana nuestros adolescentes imitando modelos y patrones de comportamiento social.